jueves, 12 de febrero de 2009

¿ CASARSE O VIVIR JUNTOS?



"¿CUÁNDO nos casamos?" Hace tan solo unos treinta y cinco años, cualquier pareja de enamorados que formalizaba su compromiso se planteaba esta pregunta. Sin embargo, es muy probable que en la actualidad se haga esa pregunta una pareja que ya lleve tiempo conviviendo. Es evidente que los tiempos y las actitudes hacia el matrimonio han cambiado. Pues bien, ¿qué es mejor: casarse, o irse a vivir con la pareja que se escoja?
Estudios realizados en Brasil, Francia, Suecia, Estados Unidos y en muchos otros países revelaron que está de moda vivir juntos sin casarse. Si bien puede que este comportamiento concuerde con las actitudes morales modernas, no es nuevo. Lo nuevo es la reacción de las personas ante esta práctica. La mayoría hoy consiente o aprueba como si fuese perfectamente normal lo que antes se consideraba pecaminoso.
¿Hay alguna ventaja en la unión consensual?
Hay quienes estiman que vivir juntos sin estar casados es un modelo de vida razonable, pues permite a la pareja llegar a conocerse bien antes de entrar en una unión de carácter más permanente como es el matrimonio. Otras ventajas que algunos apuntan son: la pareja recorta los gastos individuales al compartir el alquiler de una vivienda, se independiza de los padres y disfruta de tener compañía y, con ella, de relaciones sexuales. Las parejas de más edad que viven juntas dicen que de ese modo no sufren recortes en la paga que reciben de la seguridad social.
No obstante, una razón poderosa contra ese modelo de vida es que el compañero siempre podrá abandonar a su pareja cuando quiera. El periódico francés Le Monde informó a este respecto que en Suecia y Noruega la mitad de estas parejas no duran más de dos años juntas, y que de un 60 a un 80% se separa antes de los cinco años.
El matrimonio es la mejor vía
Los que defienden la unión consensual tal vez digan que el certificado de matrimonio es tan solo un "pedazo de papel" carente de valor práctico. Este punto de vista se refleja en los seriales televisivos, las películas y hasta en la vida privada de los famosos. Examinemos entonces cuál es el verdadero valor de ese "pedazo de papel".
Cuando una persona forma una sociedad comercial con otra, compra una propiedad o presta dinero, ¿por qué hace que se pongan por escrito, incluso ante notario, los términos del acuerdo? Una razón es que ambas partes se han comprometido, y es una ventaja para ambos tenerlos por escrito. Por ejemplo, si una de las partes muere, desaparece o sencillamente pierde la memoria, el cumplimiento del acuerdo escrito sigue siendo obligatorio ante la ley. Lo mismo ocurre en el matrimonio. Si uno o ambos cónyuges mueren, la ley de la mayoría de los países se encargaría de salvaguardar los intereses de los familiares que sobrevivan al difunto. Por lo general, esto no se contempla en la unión consensual. Este compromiso es lo que marca la diferencia entre la unión libre y el matrimonio. El certificado matrimonial le recuerda a la pareja el compromiso de amarse, respetarse y cuidarse mutuamente, así como de todas las implicaciones legales del voto conyugal.
Una mujer casada se expresó de este modo: "Tal vez sea anticuada, pero el compromiso del matrimonio hace que me sienta más segura". Estas palabras reflejan las que Dios pronunció cuando unió en matrimonio a la primera pareja: "Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una sola carne". (Génesis 2:24.) ¡Una unicidad única! Luego la pareja solo podría ser "una sola carne" cuando su relación fuese de por vida, completa, exclusiva y legal... únicamente así.
No obstante, algunas personas afirman conocer a parejas que viven en unión consensual y disfrutan de una relación muy estable.
"Que se casen"
La Biblia ofrece la mejor razón para evitar la unión consensual. En Hebreos 13:4 dice: "Que el matrimonio sea honorable entre todos, y el lecho conyugal sea sin contaminación, porque Dios juzgará a los fornicadores y a los adúlteros". Lo que dice en términos llanos y sencillos es que vivir juntos sin estar casados es fornicación. Ahora bien, ¿qué es "fornicación"? Por definición, es la acción de "practicar el coito fuera del matrimonio". La persona que desee tener una buena conciencia ante Dios deberá cumplir con este mandato bíblico: ‘Esta es la voluntad de Dios: que se abstengan de la fornicación’. (1 Tesalonicenses 4:3.)
Ahora bien, suponga que haya personas cuyo problema sea que no son capaces de reprimir sus impulsos sexuales. El apóstol Pablo escribió a este respecto: "Si no tienen autodominio, cásense, porque mejor es casarse que estar encendidos de pasión". Más adelante añadió: ‘Pero si alguno piensa que se está portando impropiamente para con su virginidad, que se case’. (1 Corintios 7:9, 36.) Tenga presente que Pablo no dijo ‘que hagan lo que les parezca mejor y se junten’, sino ‘cásense’.
Esto no significa que el matrimonio haya de verse como un medio de dar satisfacción a los deseos sexuales. Una pareja debe conocerse bien antes de casarse. ¿Pero cómo conseguirlo sin vivir juntos? Un noviazgo decoroso suministra muchísimas ocasiones para conocerse. La pareja debe determinar lo que espera del matrimonio y de su futuro cónyuge. ¿Qué necesidades físicas, emocionales y espirituales tienen ambos? ¿Satisfará esas necesidades la persona que se tiene presente? (Mateo 5:3.)
Después de lo examinado, usted reconocerá sin duda que la mejor de las dos opciones —vivir juntos o casarse— es la segunda. Las parejas casadas conviven juntas sin remordimientos ni temores y gozan del respeto de sus amigos y familiares. La vida de sus hijos no está marcada por las cicatrices emocionales que dejan el saberse fruto de unas relaciones extramatrimoniales. Pero lo más importante es que las parejas casadas agradan a Dios por haber respetado la institución del matrimonio.

¿ A dónde vas tan rápido?


De prisa, ¿y sin llegar a ningún lugar?

EL CONDUCTOR iba a la velocidad que a él le parecía propia: ¡a 130 kilómetros (80 millas) por hora! Pero sus pasajeros, que estaban acostumbrados a las restricciones de un límite de velocidad fijo, estaban completamente desconcertados por la prisa del tráfico en las autobahns o autopistas de Alemania Occidental. Porque en estas —excepto en secciones designadas— no hay límite de velocidad. De hecho, aunque este grupo viajaba a 130 kilómetros por hora, ¡muchos automóviles y motocicletas le rebasaban como un rayo! No pudiendo contenerse más, una de las pasajeras exclamó: "¿Qué prisa tiene todo el mundo? ¿A dónde van?".
"Puede que no vayan a ningún sitio en particular", respondió sonriente el anfitrión, obviamente bromeando. Porque estaba claro que todos sí iban a algún lugar... ¡y bastante rápido, por cierto!
No obstante, ¿qué hace que todo el mundo lleve tanta prisa? ¿Ha olvidado la gente que gran parte del placer de viajar consiste en tomarse algún tiempo para disfrutar del paisaje? ¿Se le dio la vida al hombre para que fuera una carrera corta y veloz que lo dejara sin aliento?
Los automóviles veloces, las comidas de preparación rápida y los aviones supersónicos son marcas distintivas de una era que cada vez exige más de las personas: ¡Aprisa!, ¡Más rápido!, ¡Más eficiente! Es cierto que pocas personas optarían por volver a la era del coche tirado por bestias. Y la mayoría concordará en que, en algunas circunstancias, es correcto apresurarse. Después de todo, si se llama al médico o a la policía, naturalmente se espera que acudan con prontitud.
Aun así, ¿es necesaria o provechosa toda esta prisa? Hay quienes piensan que no. Un colaborador del periódico Los Angeles Times escribió: "Abrumadas, apremiadas y hostigadas, [muchas personas] viven su vida con gran rapidez, bajo la tiranía del reloj en una era de la prisa".
El llevar una vida agitada también ha contribuido a lo que The Toronto Star llamó "una epidemia irrefrenable"... ¡la tensión extremada conocida como estrés! El estrés parece tener en la gente el efecto de una poción dañina. Se le culpa de una serie impresionante de enfermedades, que van desde la caspa y las uñas partidas hasta la hipertensión arterial y los ataques cardíacos. La presión del reloj también perjudica las relaciones humanas.
Entonces, ¿por qué se llama a nuestra época "una era de la prisa"? Si usted se siente acosado y bajo presión ahora, ¿qué clase de vida tendrá en unos cuantos años? ¿Hay alguna manera de lograr mayor dominio de su vida, de hacer frente a la vida agitada de hoy?

lunes, 2 de febrero de 2009

LA DEPRESION , QUE ES?


¿Por qué me deprimo tanto?
Melanie siempre se había conformado al ideal de su madre de lo que era una niña perfecta... hasta que cumplió 17 años. Entonces, dejó de participar en las actividades escolares, cesó de aceptar invitaciones a fiestas y, al parecer, ni siquiera le preocupó que sus calificaciones bajaran de sobresaliente a solo normal. Cuando, con cariño, sus padres le preguntaron qué le pasaba, se alejó enfurecida, gritando: “¡Déjenme en paz! No me pasa nada”.
Mark, a los 14 años, era impulsivo y dado a la agresión, de temperamento explosivo. En la escuela era inquieto y desordenado. Cuando se sentía frustrado o se enojaba, montaba en su motocicleta y se iba al desierto, o se lanzaba en su tabla de patinar por colinas empinadas.
MELANIE y Mark padecían de variedades del mismo mal... la depresión. El Dr. Donald McKnew, del Instituto Nacional [estadounidense] de Salud Mental, dice que posiblemente del 10 al 15% de los niños de edad escolar sufren síntomas de depresión. Menos niños sufren ataques severos.
A veces el mal se debe a algún trastorno biológico. Ciertas infecciones o trastornos del sistema glandular, cambios hormonales en el ciclo menstrual, hipoglicemia, algunas medicinas, exposición a ciertos metales o productos químicos, alergias, una dieta desequilibrada, anemia... todos estos factores pueden causar depresión.
Las presiones que llevan a la depresión
Los años de la adolescencia son en sí mismos fuente de depresión emocional. Por no tener la experiencia de un adulto para enfrentarse a los problemas de la vida, el joven pudiera creer que nadie se interesa en él, y deprimirse mucho por asuntos de poca importancia.
El no poder estar a la altura de lo que los padres, los maestros o los amigos esperan de uno es otra causa de tristeza deprimente. Por ejemplo, a Donald le parecía que para complacer a sus padres —personas muy educadas—, tenía que sobresalir en la escuela. Al no lograrlo, se deprimió, y empezó a pensar en suicidarse. Se lamentó así: “Nunca he podido hacer nada bien. Siempre he quedado mal con todo el mundo”.
El ver que uno ha fallado en algo puede provocar depresión, como se evidencia por el caso de un hombre llamado Epafrodito. En el siglo primero, este fiel cristiano fue enviado en una misión especial de ayudar al apóstol Pablo, quien estaba en prisión. Pero al llegar a donde estaba Pablo, Epafrodito enfermó... ¡y Pablo tuvo que cuidar de él! Puedes imaginarte, pues, por qué a Epafrodito pudo haberle parecido que había fracasado, y por qué se sentiría “abatido”. Parece que no tomó en cuenta todo el bien que había hecho antes de enfermar. (Filipenses 2:25-30.)
Un sentimiento de pérdida
En su libro Too Young to Die—Youth and Suicide (Demasiado joven para morir... la juventud y el suicidio), Francine Klagsbrun escribió: “Muchos casos de depresión debida a factores emocionales tienen como raíz un sentimiento profundo de pérdida: de haber perdido a alguien o algo que se amaba profundamente”. Como se ve, la pérdida de uno de los padres por muerte o por divorcio, la pérdida del empleo, o de una carrera, o hasta de la salud física, pudiera ser raíz de una depresión.
Sin embargo, para el joven una pérdida aún mayor es la pérdida del amor, el creerse indeseado y pensar que nadie se interesa en él. “Cuando mi madre nos dejó, me sentí traicionada y sola”, reveló una joven llamada Marie. “Me parecía que de repente todo estaba al revés en la vida.”
Imagínate, entonces, la confusión y el dolor de algunos jóvenes que se enfrentan a problemas familiares como el divorcio, el alcoholismo, el incesto, el maltrato de esposas o de hijos o simplemente el rechazamiento por padres que están demasiado preocupados con sus propios problemas. ¡Cuánta verdad encierra el proverbio bíblico que dice: “¿Te has mostrado desanimado en el día de la angustia? Tu poder [y también tu capacidad para resistir la depresión] será escaso”! (Proverbios 24:10.) Puede que, sin razón para ello, un joven hasta se culpe a sí mismo por los problemas de su familia.
Cómo reconocer los síntomas
Hay diferentes grados de depresión. Pudiera ser que algún suceso desconcertante abatiera temporalmente a un joven. Pero por lo general esos sentimientos no duran mucho.
Sin embargo, si el estado de depresión persiste y en general el joven tiene una actitud de desaliento junto con sentimientos de inutilidad, ansiedad y cólera, esto puede convertirse en lo que los médicos llaman depresión crónica menor, o de grado inferior. Como lo muestran las experiencias de Mark y Melanie (mencionados al principio), los síntomas pueden variar considerablemente. Un joven pudiera sufrir ataques de ansiedad. Otro pudiera estar siempre cansado, sin apetito, sin poder conciliar fácilmente el sueño, y pudiera perder peso o sufrir una serie de accidentes.
Algunos jóvenes tratan de ahogar la depresión en placeres: fiestas constantes, promiscuidad sexual, vandalismo, borracheras, y así por el estilo. Un muchacho de 14 años confesó: “Realmente no sé por qué tengo que estar saliendo siempre. Solo sé que si estoy a solas me doy cuenta de lo mal que me siento”. Es tal como dice la Biblia: “Aun en la risa el corazón puede estar con dolor”. (Proverbios 14:13.)
Cuando es más que simple aflicción
Si la depresión crónica menor no se trata a tiempo, puede empeorar y convertirse en un problema de grandes proporciones... la depresión grave. (Ve la página 107.) “Siempre me parecía que estaba ‘muerta’ por dentro —explicó Marie, una víctima de depresión grave—. Sencillamente existía, pero nada me importaba. Vivía en constante temor.” Cuando se padece de depresión grave, la aflicción es constante y puede durar meses. Por lo tanto, ese tipo de depresión es el factor más común en el suicidio de adolescentes; en muchos países hoy día se considera una “epidemia oculta”.
La emoción más persistente —y la más mortífera— con relación a la depresión grave es una profunda convicción de que todo cuanto se haga resultará inútil. El profesor John E. Mack escribió acerca de una joven de 14 años llamada Vivienne, que padecía de depresión grave. Según las apariencias era una perfecta señorita, cuyos padres se interesaban mucho en ella. Sin embargo, en su desesperación, ¡se ahorcó! El profesor Mack escribió: “El que Vivienne no pudiera ver posible mejoría en su situación, que no tuviera esperanza alguna de librarse de su dolor, fue un factor importante en su decisión de suicidarse”.
A los que sufren de depresión grave les parece que nunca mejorarán, que no hay un mañana. Según los expertos, es ese sentido de futilidad lo que a menudo resulta en comportamiento suicida.
Sin embargo, el suicidio no es la respuesta. Marie, cuya vida se había convertido en una pesadilla, confesó: “Claro que pensé en suicidarme. Pero me di cuenta de que habría esperanza mientras no me quitara la vida”. El suicidio no resuelve nada. Desgraciadamente, en su desesperación muchos jóvenes no pueden siquiera imaginarse que su problema tenga solución, o que exista la posibilidad de que todo salga bien. En el caso de Marie, ella trató de escapar de su problema mediante inyectarse heroína. Dijo: “Me sentía muy confiada... hasta que se disipaba el efecto de la droga”.
Cómo hacer frente a la depresión leve
El Dr. Nathan S. Kline, especialista neoyorquino en depresión, dijo: “Algunos se deprimen debido al hambre. Puede que la persona no haya desayunado y por alguna razón no haya podido almorzar. Entonces, a eso de las tres de la tarde empieza a preguntarse por qué no se siente bien”.
Lo que uno coma también puede tener su efecto. Debbie, una joven atormentada por sentimientos de desesperanza, reconoció lo siguiente: “No sabía que los alimentos poco nutritivos tuvieran tan mal efecto en mi disposición. Los comía mucho. Ahora noto que cuando como menos dulces me siento mejor”. He aquí otros datos útiles: el que hagas algún tipo de ejercicio pudiera levantarte el ánimo. En algunos casos pudiera ser conveniente un examen médico, pues la depresión pudiera ser un síntoma de algún mal físico.
Cómo vencer en la lucha mental
A menudo la depresión es resultado de la poca estima en que uno se tenga a sí mismo, o pudiera empeorarse debido a esa actitud. “El que se ha enfrentado con el menosprecio de muchos —se lamentó Evelyn, de 18 años—, llega a creer que no vale nada.”
Pero considera esto: ¿Les toca a otros decidir lo que tú vales como persona? Ciertas personas se burlaron del apóstol cristiano Pablo. Algunos decían que él era débil de carácter y que no era buen orador. ¿Hizo esto que Pablo se viera a sí mismo como de ningún valor? ¡De ninguna manera! Pablo sabía que lo importante era amoldarse a las normas de Dios. Podía jactarse de lo que había logrado con la ayuda de Dios... sin importar lo que otros dijeran de él. Si tú también te recuerdas a ti mismo que tienes la aprobación de Dios, a menudo la aflicción se disipará. (2 Corintios 10:7, 10, 17, 18.)
¿Qué hay si te sientes deprimido por alguna debilidad o algún pecado cometido? Dios dijo a Israel: “Aunque los pecados de ustedes resulten ser como escarlata, se les hará blancos justamente como la nieve”. (Isaías 1:18.) Nunca olvides que nuestro Padre celestial es compasivo y paciente. (Salmo 103:8-14.) Pero ¿te esfuerzas tú por resolver la situación? Si te quieres deshacer de tus sentimientos de culpa tienes que poner de tu parte. Como dice el proverbio: “Al que las confiesa y las deja [sus transgresiones] se le mostrará misericordia”. (Proverbios 28:13.)
Otra manera de vencer el abatimiento es poniéndote metas que puedas alcanzar. No tienes que ser el estudiante más sobresaliente de la clase para sentir que has alcanzado éxito. (Eclesiastés 7:16-18.) Reconoce que las desilusiones son parte de la vida. Cuando te vengan, en vez de pensar: ‘Nadie se interesa en lo que me pasa, ni se interesará jamás’, piensa: ‘Ya se me pasará’. Además, no hay nada malo en desahogarse llorando.
El valor del logro
Daphne, quien ha vencido ataques de desánimo, aconseja: “La desesperación no se va por sí sola. Hay que pensar en otras cosas o envolverse en alguna actividad física. Hay que empezar a hacer algo”. Considera el caso de Linda, quien hacía todo lo posible por contrarrestar la tristeza; ella dijo: “Me distraigo con la costura. Empiezo a coser y sigo cosiendo hasta que olvido la perturbación. Mantenerme ocupada es una verdadera ayuda”. El ocuparte en cosas que sabes hacer bien puede alimentar tu amor propio, que por lo general está en su punto más bajo durante una depresión.
También es provechoso que participes en las actividades que más placer te causan. Ve de compras y consíguete algo especial, participa en juegos, prepara tu plato favorito, curiosea en una librería, ve a comer a un restaurante, lee o trata de resolver un crucigrama, como los que aparecen en la revista ¡Despertad!
Debbie descubrió que podía hacer frente a la depresión si planeaba viajes cortos o se ponía metas que podía alcanzar fácilmente. Sin embargo, una de las cosas que más le benefició fue ayudar a otras personas. “Conocí a una joven que estaba muy deprimida, y empecé a ayudarla mediante un estudio de la Biblia —dijo Debbie—. Lo que consideraba con ella semanalmente me permitió mostrarle cómo vencer su depresión. La Biblia le dio verdadera esperanza. Esto también me ayudó a mí.” Es precisamente como dijo Jesús: “Hay más felicidad en dar que en recibir”. (Hechos 20:35.)
Considera el asunto con alguien
“La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija.” (Proverbios 12:25.) La “buena palabra” de una persona comprensiva puede tener buen efecto. Ningún humano puede leer tu corazón, así que desahógate con alguien en quien confíes y que pueda ayudarte. De acuerdo con Proverbios 17:17 (Versión Popular) “un amigo es siempre afectuoso, y en tiempos de angustia es como un hermano”. Evan, de 22 años, dijo: “Guardar uno dentro de sí sus problemas es como llevar una carga pesada a solas, pero el compartirlos con otra persona puede aliviarle a uno la carga”.
Quizás digas: ‘Pero ya he tratado eso, y lo único que consigo es un sermón sobre ver el lado brillante de la vida’. Entonces, ¿dónde puedes hallar a alguien que no solo te escuche y sea comprensivo, sino que también pueda aconsejarte objetivamente? (Proverbios 27:5, 6.)
Dónde hay ayuda
Comienza por ‘dar tu corazón’ a tus padres. (Proverbios 23:26.) Ellos te conocen mejor que nadie, y por lo general te pueden ayudar si se lo permites. Si perciben que tu condición es grave, quizás hagan arreglos para que recibas ayuda profesional.
Los miembros de la congregación cristiana son otra fuente de ayuda. “En el transcurso de los años me había convencido de que nadie comprendía realmente cuán deprimida estaba —reveló Marie—. Pero entonces hablé con una de las hermanas de edad madura de la congregación. ¡Cuán comprensiva fue! Ella había pasado por experiencias como las mías. Me animó saber que otras personas habían experimentado lo mismo que yo y que todo les había salido bien.”
No, la depresión de Marie no desapareció instantáneamente. Pero con el tiempo pudo enfrentarse a sus emociones mientras profundizaba su relación con Dios. Entre los adoradores verdaderos de Jehová tú también puedes hallar amigos y “parientes” que se interesen genuinamente en tu bienestar. (Marcos 10:29, 30; Juan 13:34, 35.)
Poder que es más allá de lo normal
Sin embargo, lo que más te puede ayudar a disipar la aflicción es lo que el apóstol Pablo llamó “el poder que es más allá de lo normal”, que proviene de Dios. (2 Corintios 4:7.) Dios te puede ayudar a combatir la depresión si arrojas tu carga sobre él. (Salmo 55:22.) Mediante su espíritu santo, él te suministra poder que sobrepasa el poder normal.
La amistad con Dios es realmente reconfortante. Una joven llamada Georgia dijo: “Oro mucho cuando me siento triste. Sé que Jehová proveerá una salida sin importar lo grave que sea la situación”. Daphne concuerda con esto, y agrega: “Le puedes contar todo a Jehová. Solo tienes que expresarle la aflicción de tu corazón, con la confianza de que, aunque nadie más te comprenda, él te comprende y se interesa en ti”.
Por eso, si te aflige la depresión, órale a Dios, y trata de hablar con alguna persona sabia y comprensiva a quien puedas contar lo que sientes. En la congregación cristiana hallarás “ancianos” que son consejeros hábiles. (Santiago 5:14, 15.) Ellos siempre están dispuestos a ayudarte a mantener tu amistad con Dios, pues Dios comprende tus problemas y te invita a arrojar tus inquietudes sobre él ‘porque se interesa en ti’. (1 Pedro 5:6, 7.) Sí, la Biblia promete: “La paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús”. (Filipenses 4:7.)
[Nota a pie de página]
La mayoría de los expertos en el campo de la medicina recomiendan que las víctimas de depresión grave reciban ayuda profesional, debido a la posibilidad de suicidio. Por ejemplo, puede que se necesiten ciertas medicinas que solo pueda recetar un médico

LA TOLERANCIA, COMO ADQUIRLA


LA TOLERANCIA


LA HERMOSURA del valle de Cachemira hizo exclamar a un filósofo del siglo XVI: “Si existe un paraíso, está aquí”. No se imaginaba, obviamente, qué deparaba el futuro a aquel sector del mundo. En el último quinquenio han muerto más de veinte mil personas en las luchas entre los separatistas y el ejército indio. El diario alemán Süddeutsche Zeitung califica ahora a la región de “valle de lágrimas”. El valle de Cachemira aporta una lección sencilla y útil: la intolerancia puede destruir un paraíso en potencia.
¿Qué significa el término tolerancia? El diccionario Pequeño Larousse Ilustrado lo define así: “Indulgencia, respeto y consideración hacia las maneras de pensar, de actuar y de sentir de los demás, aunque éstas sean diferentes a las nuestras”. ¡Qué cualidad tan deseable! Sin duda, nos sentimos a gusto con la gente que respeta nuestras creencias y actitudes, aunque no coincidan con las suyas.
De la tolerancia al fanatismo
Lo contrario de esta virtud es la intolerancia, que alcanza diversos grados. Quizás empiece con la censura miope de la conducta o modo de actuar del prójimo. Tal cerrazón impide gozar a plenitud de la vida y asimilar nuevas ideas.
Por ejemplo, la persona remilgada puede incomodarse con el chispeante entusiasmo de un niño. Y el joven tal vez se aburra con la actitud reflexiva del mayor. Pida a alguien cauto que trabaje codo a codo con un aventurero, y es posible que ambos se irriten. ¿A qué obedece la incomodidad, el aburrimiento y la irritación? A que, en dichos casos, a cada uno le cuesta tolerar la actitud o la conducta del otro.
Donde hay intolerancia, la estrechez de miras puede degenerar en prejuicio, sea contra un grupo, raza o religión; o, aún más grave, en fanatismo, que quizás se manifieste en odios violentos que acarreen sufrimientos y muertes. Analice tan solo a qué llevó la intolerancia en las Cruzadas. Aún hoy es un factor decisivo en los conflictos de Bosnia, Ruanda y el Oriente Medio.
La tolerancia exige equilibrio, algo nada fácil, pues somos como el oscilante péndulo de un reloj. En materia de tolerancia, unas veces pecamos por defecto, y otras, por exceso.
De la tolerancia a la inmoralidad
¿Puede uno pasarse de tolerante? En 1993, el senador estadounidense Dan Coats habló de “una batalla por el sentido y la práctica de la tolerancia”. ¿A qué se refería? Él deploraba que, en nombre de la tolerancia, haya quienes “pierdan la fe en la verdad moral: en el bien y el mal, en lo correcto y lo incorrecto”. Tales personas opinan que la sociedad no tiene el derecho de juzgar si determinada conducta está bien o mal.
En 1990, lord Hailsham, político británico, escribió que “el enemigo más funesto de la moral no es el ateísmo, el agnosticismo, el materialismo, la codicia ni ninguna otra causa comúnmente aceptada. Su auténtico enemigo es el nihilismo: en el sentido más estricto del término, no creer en nada”. Obviamente, si no creemos en nada, carecemos de normas que definan la conducta apropiada, y todo es tolerable. Pero ¿está bien tolerar todo tipo de conducta?
El director de una escuela secundaria de Dinamarca opinaba que no. A principios de los años setenta se quejó en un artículo de periódico de que la prensa anunciara espectáculos pornográficos en los que copulaban personas y animales. Aquellos anuncios se autorizaron en aras de la “tolerancia” danesa.
Por consiguiente, es problemático pecar tanto por defecto de tolerancia como por exceso. ¿Por qué será tan difícil evitar los extremismos y mantener el debido equilibrio? Tenga la amabilidad de leer el siguiente artículo.
[Ilustración de la página 3]
Se puede hacer daño a los niños sacando las cosas de quicio cuando cometen errores

martes, 27 de enero de 2009

SERA ESTE MI AMOR?


¿Cómo sé que es amor verdadero?
PARA los soñadores románticos el amor es una sensación misteriosa que se apodera de uno, un éxtasis que solo se experimenta una vez en la vida. Creen que el amor es asunto del corazón únicamente, algo que no se puede comprender, sino solo experimentar. El amor vence todos los obstáculos, y es eterno...
Esas son las descripciones comunes del amor romántico. Y sin duda el enamorarse puede ser una experiencia singularmente hermosa. Pero ¿qué es, precisamente, el amor verdadero?
¿Amor a primera vista?
David conoció a Janet en una fiesta. Se prendó enseguida de su hermosa figura y del efecto del cabello al caerle sobre el ojo cuando reía. Janet quedó fascinada con los ojos castaño oscuro y con la amena conversación de David. ¡Parecía un caso de amor a primera vista!
Por las siguientes tres semanas David y Janet fueron inseparables. Entonces, cierta noche Janet recibió una llamada telefónica de un joven que había sido novio de ella, y quedó muy deprimida. Por eso, llamó a David en busca de consuelo. Pero David vio en aquello una amenaza y, confundido, respondió con frialdad. El amor que los dos creían que duraría para siempre murió aquella misma noche.
Las películas, los libros y los programas de televisión pudieran hacerte creer que el amor a primera vista dura para siempre. Hay que reconocer que por lo general el atractivo físico es lo que al principio crea un interés mutuo entre dos personas. Como dijo cierto joven: “No es fácil ‘ver’ la personalidad de nadie”. Pero ¿de qué se “enamora” uno cuando solo ha conocido a alguna persona por unas cuantas horas o unos días? ¿No es de la imagen que proyecta? En realidad, uno no sabe mucho de los pensamientos, las esperanzas, los temores, los planes, los hábitos, las aptitudes o habilidades de esa persona. Solo conoce el exterior, no a “la persona secreta del corazón”. (1 Pedro 3:4.) ¿Cuánto puede durar un amor como ese?
Las apariencias engañan
Además, las apariencias pueden engañar. La Biblia dice: “El encanto puede ser falso, y la belleza puede ser vana”. La hermosa envoltura de un regalo no le indica a uno lo que hay dentro. De hecho, la envoltura más elegante pudiera cubrir un regalo inútil. (Proverbios 31:30.)
Un proverbio dice: “Como nariguera de oro en el hocico de un cerdo, así es la mujer que es bella, pero que está apartándose de la sensatez”. (Proverbios 11:22.) Las narigueras eran adornos populares en los tiempos bíblicos. Eran obra exquisita, por lo general de oro macizo. Naturalmente, un adorno como ese sería la primera alhaja que uno notaría en una mujer.
Apropiadamente, el proverbio compara con una “nariguera de oro en el hocico de un cerdo” a la mujer de hermosa apariencia que carece de “sensatez”. La belleza sencillamente no cuadra con una mujer insensata; en su caso resulta un adorno inútil. A la larga, ¡no la hará más atractiva de lo que una bella nariguera hermosea a un cerdo! Entonces, ¡qué error sería ‘enamorarse’ de la apariencia de alguien y pasar por alto lo que la persona en verdad es interiormente!
“Nada hay tan engañoso”
Sin embargo, algunos piensan que el corazón es infalible cuando emite juicios sobre lo romántico. ‘Haz caso a tu corazón’, es lo que dicen. ‘¡Cuando sea amor verdadero, lo sabrás!’ Desgraciadamente, los hechos contradicen esa teoría. En una encuesta, 1.079 jóvenes (entre las edades de 18 y 24 años) informaron haber tenido hasta entonces un promedio de siete relaciones amorosas. La mayoría admitió que sus experiencias románticas anteriores habían sido simple encaprichamiento, apasionamiento, una emoción pasajera. ¡Pero esos mismos jóvenes “invariablemente dijeron que su experiencia del momento era amor”! Con todo, algún día en el futuro la mayoría considerará sus relaciones actuales como consideró las del pasado: un simple encaprichamiento.
Lo trágico es que cada año miles de parejas se casan con la ilusión de que están ‘enamorados’, solo para descubrir, poco después, que han cometido un error. El encaprichamiento “engaña a hombres y mujeres y los lleva a formar matrimonios desdichados; parecen ovejas que van al degüello”, dice Ray Short en su libro Sex, Love, or Infatuation (Atracción sexual, amor o capricho).
“El que confía en su propio corazón es estúpido.” (Proverbios 28:26.) Con demasiada frecuencia sucede que el juicio que emite nuestro corazón es erróneo o nos lleva por mal camino. De hecho, la Biblia dice: “Nada hay tan engañoso [...] como el corazón”. (Jeremías 17:9, La Biblia al Día.) Sin embargo, el proverbio antes mencionado pasa a decir: “Pero el que anda con sabiduría es el que escapará”. Tú también puedes evitar los peligros y las frustraciones que les han sobrevenido a otros jóvenes si aprendes a reconocer la diferencia entre un encaprichamiento y el amor que se describe en la Biblia... el amor que nunca falla.
Contraste entre el amor y el encaprichamiento
Calvin, un joven de 24 años, reconoce lo siguiente: “El encaprichamiento es ciego y eso es lo que prefiere ser. No percibe la realidad”. Una joven de 16 años llamada Kenya añadió: “Cuando una se encapricha con alguien, cree que todo lo que esa persona hace es perfecto”.
El encaprichamiento es un amor falso. Es irreal y egoísta. Las personas que se hallan en esa condición tienden a decir: ‘Me siento realmente importante cuando estoy con él. No puedo dormir. No puedo creer lo fantástico que es todo esto’, o: ‘Nadie me hace sentir lo que siento cuando estoy con ella’. ¿Notaste lo mucho que la persona habla de sí misma y de lo que la complace? ¡Una relación que se basa en el egoísmo va encaminada al fracaso! Pero nota la descripción que la Biblia da del amor verdadero: “El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño”. (1 Corintios 13:4, 5.)
Puesto que “no busca sus propios intereses”, el amor basado en los principios bíblicos no es egocéntrico ni egoísta. Es cierto que dos jóvenes quizás tengan sentimientos románticos muy intensos y se sientan atraídos mutuamente. Pero la razón y un profundo respeto a la otra persona ayudarán a equilibrar esos sentimientos. Si lo que sientes es amor verdadero, entonces te interesas en el bien y la felicidad de la otra persona al mismo grado que te interesas en tu propio bien y felicidad. No permites que emociones arrolladoras destruyan tu buen juicio.
Un ejemplo de amor verdadero
El relato bíblico de Jacob y Raquel ilustra claramente esto. Ellos se conocieron en un pozo al que Raquel acudió para abrevar las ovejas de su padre. Jacob se sintió atraído a ella inmediatamente, no solo porque fuera “de hermosa figura y de hermoso semblante”, sino porque también adoraba a Jehová. (Génesis 29:1-12, 17.)
Después de pasar un mes en la casa de la familia de Raquel, Jacob dijo que estaba enamorado de Raquel y que quería casarse con ella. ¿Fue eso un simple encaprichamiento romántico? ¡De ninguna manera! Durante aquel mes él vio a Raquel en su ambiente natural y notó cómo trataba a sus padres y a otras personas, cómo efectuaba su trabajo de pastora, y lo serio que tomaba la adoración de Jehová. Sin duda pudo verla en sus “mejores momentos” y en sus “peores momentos”. Por lo tanto, el amor que sentía por ella no fue desenfrenado, sino un amor desinteresado basado en la razón y en respeto profundo.
Por eso Jacob pudo decir que estaba dispuesto a trabajar siete años para el padre de Raquel a fin de casarse con ella. ¡De seguro el encaprichamiento no habría durado tanto tiempo! Solo el amor genuino, un interés altruista en la otra persona, habría hecho que aquellos años parecieran “como unos cuantos días”. Debido a aquel amor genuino, él y Raquel pudieron mantenerse castos, puros, durante aquel período. (Génesis 29:20, 21.)
¡Requiere tiempo!
El paso del tiempo no tiene mal efecto en el amor verdadero. De hecho, la mejor manera de poner a prueba lo que sientes por otra persona es dejar que pase algún tiempo. Además, como mencionó una joven llamada Sandra: “Nadie te entrega su personalidad con solo decir: ‘Yo soy así. Ahora sabes todo lo que se puede saber sobre mí’”. No; también se requiere tiempo para llegar a conocer a la persona en quien te interesas.
El tiempo también permite que examines tu interés romántico a la luz de la Biblia. Recuerda, el amor “no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses”. ¿Se interesa la otra persona en el éxito de tus proyectos, o solo en los suyos? ¿Respeta tus puntos de vista y tus sentimientos? ¿Ha ejercido presión en ti para que hagas cosas que son realmente ‘indecentes’ para satisfacer sus deseos egoístas? ¿Tiende a rebajarte delante de los demás, o a ensalzarte? El que te hagas preguntas como esas puede ayudarte a evaluar tus sentimientos de manera más objetiva.
Un enamoramiento o apasionamiento precipitado puede resultar en desastre. Jill, una joven de 20 años, explicó: “Sencillamente me enamoré, de repente y con locura”. Se casó después de un agitado idilio amoroso de dos meses. Pero entonces comenzaron a salir a la superficie faltas ocultas. Jill empezó a desplegar inseguridad y egocentrismo. Su esposo, Rick, perdió el encanto romántico y se hizo egoísta. Un día, tras de dos años de casada, Jill le gritó a su esposo que él era “tacaño”, “holgazán” y “un fracaso”. En respuesta, Rick la golpeó en la cara. Jill salió llorando de la casa... y del matrimonio.
No hay duda de que el seguir el consejo bíblico les habría ayudado a salvar su matrimonio. (Efesios 5:22-33.) ¡Pero cuán diferente habría sido la situación si se hubieran conocido mejor antes de casarse! No se habrían enamorado de una “imagen”, sino de la verdadera personalidad, con sus cualidades buenas y malas. Habrían tenido esperanzas más realistas.
El amor verdadero no surge de la noche a la mañana. Y no tiene que ser que el mejor cónyuge para ti sea una persona que te parezca sumamente atractiva. Por ejemplo, Barbara conoció a un joven que, como ella reconoce, al principio no le atrajo mucho. Pero “según lo fui conociendo mejor —recuerda Barbara—, todo cambió. Noté el interés de Stephen en otras personas, y que siempre anteponía a sus intereses los de los demás. Yo sabía que esas cualidades lo harían un buen esposo. Esto me atrajo a él y empecé a tenerle amor”. El resultado de esto fue un matrimonio duradero.
Por eso, ¿cómo puedes conocer el amor verdadero? Puede que tu corazón te indique algo, pero confía en tu mente entrenada en los principios bíblicos. Trata de conocer más que únicamente la “imagen” externa de la persona. Hay que darle tiempo a la relación para que alcance desarrollo pleno. Recuerda, el encaprichamiento sube rápidamente como una fiebre, pero entonces se desvanece. Con el correr del tiempo el amor genuino se hace cada vez más firme y se convierte en “un vínculo perfecto de unión”. (Colosenses 3:14.)

TIENE SENTIDO CREER EN DIOS?



DIFÍCILMENTE se enfrentará usted alguna vez a una pregunta más importante que ésta: ‘¿Existe Dios?’ La conclusión a que usted llegue puede afectar su punto de vista en cuanto a su familia, empleo, dinero, moralidad y hasta la vida misma.
2 Si se les preguntara: ‘¿Existe Dios?’ muchas personas contestarían repitiendo lo que han leído u oído de otras personas. Sin embargo, usted debería meditar personalmente en esa pregunta. En su libro Man, God and Magic (El hombre, Dios y la magia), el Dr. Ivar Lissner declara que una “diferencia fundamental entre el hombre y la bestia” es que “el hombre no está contento con solo dormir, comer y abrigarse.” El hombre tiene un “impulso extraño e inherente” al que puede llamársele “espiritualidad.” El Dr. Lissner añade que ‘todas las civilizaciones de la humanidad han estado arraigadas en la búsqueda de Dios.’ Por eso, el que usted aborde la pregunta: ‘¿Existe Dios?’ es una evidencia de que usted no ha descuidado un atributo importante... su espiritualidad.
3 ¿Cómo pudiera usted determinar si hay un ‘hacedor y gobernante del universo, un Ser Supremo,’ como define a “Dios” cierto diccionario? Pues bien, la razón dicta que si hay un ‘hacedor del universo,’ debería haber indicaciones del principio del universo, además de evidencia de diseño y orden. Al examinar usted si hay estas cosas o no, lo invitamos a considerar lo que los biólogos han descubierto acerca de la vida y lo que los físicos y astrónomos han llegado a saber acerca de nuestro universo usando telescopios y sondas espaciales.
SU VIDA... ¿ES RESPONSABLE LA CASUALIDAD?
4 ¿Por qué no comenzar con usted mismo? ¿De dónde vino su vida? Es verdad que se la pasaron sus padres. Pero, ¿qué origen tuvo la vida en la Tierra?
5 En un esfuerzo por producir vida en el laboratorio y de ese modo explicar cómo comenzó, los químicos han enviado descargas eléctricas a través de mezclas de gases especiales. Un resultado de esto ha sido la formación de algunos aminoácidos (moléculas de la índole de las que constituyen los ‘bloques de construcción’ de las cosas vivas). Sin embargo, esos aminoácidos no estaban vivos. Además, no se produjeron como resultado de algún sencillo accidente; los produjeron científicos entrenados que estuvieron trabajando en condiciones controladas en laboratorios modernos.
6 Hay más de 200 aminoácidos naturales, pero solo hay unos especiales 20 en las proteínas de las cosas vivas. Hasta suponiendo que algunos aminoácidos fueran el resultado del rayo, ¿quién seleccionó precisamente los 20 correctos que se encuentran en la materia viva? ¿Y cómo se les guió de modo que se formaran en la secuencia exacta necesaria en la proteína? El Dr. J. F. Coppedge, un analista que se dedica a investigaciones, calculó que ‘en cuanto a una sola molécula de proteína, la probabilidad de que fuera el resultado de un arreglo casual de aminoácidos es de 1 en 10287.’ (Esa es una cifra seguida de 287 ceros.) Además, él señala que lo que se requiere no es una sola molécula, sino ‘un mínimo de 239 moléculas de proteína para la más pequeña forma de vida teórica.’ ¿Le parece a usted que tal evidencia indique que la vida sea el resultado de casualidad ciega, o que es el resultado de diseño inteligente?
7 Considere también otro tipo de experimento de laboratorio que en los periódicos ha recibido publicidad como si hubiese sido “crear vida.” Con equipo complejo, unos científicos han tomado un virus producido por un organismo vivo y han separado sus componentes. Más tarde han tomado esos componentes y los han reunido, formando un virus. Sin embargo, el biólogo René Dubos explica en la Encyclopœdia Britannica que en realidad es un error decir que eso es “crear vida.” Ni esos científicos ni otras personas han podido hacer vida nueva de material inanimado. En vez de sugerir que la vida venga de la casualidad, este experimento mostró que “toda la maquinaria biológica” necesaria para la vida “tenía que ser suministrada por vida ya existente.”
8 Hasta si los científicos pudieran producir proteína viva de la materia inanimada, eso sencillamente confirmaría el hecho de que se necesita vida inteligente ya existente como fuerza directriz. Es obvio que los seres humanos no estaban aquí para dar comienzo a la vida en la Tierra. Sin embargo, la vida fue creada, incluso la vida humana. ¿Quién es responsable de ello? Hace mucho los escritores de la Biblia llegaron a una conclusión que merece seria consideración. Uno de ellos dijo: “El aliento del Todopoderoso me dio vida.” Otro añadió: “[Dios] a todos da la vida.”
9 Una mirada más de cerca a su cuerpo le ayudará a razonar más detenidamente sobre este asunto.
SUS CÉLULAS —SU CEREBRO— USTED
10 La vida palpita en su cuerpo, el cual está compuesto de alrededor de 100.000.000.000.000 de células pequeñas. La célula es el componente básico de toda cosa viva en la Tierra. Cuanto más la estudiamos, más compleja vemos que es.
11 Cada una de las células de su cuerpo se puede comparar a una ciudad amurallada de tamaño microscópico. La célula contiene partes que son como centrales generadoras de energía. Las “fábricas” de la célula hacen tanto proteínas como hormonas para enviarlas a otras partes del cuerpo. Una compleja red de canales transporta las sustancias químicas hacia el interior de la célula y también hacia el exterior de ésta. Hay “centinelas” que montan guardia para controlar lo que se introduce y combatir a los invasores. La clave de todo esto es el núcleo, el “ayuntamiento” de la célula. Éste dirige todas las actividades de la célula y contiene los “planos” genéticos. Algunas partes de la célula son tan pequeñitas que no es posible ver claramente sus detalles ni siquiera con un microscopio electrónico que aumenta el tamaño 200.000 veces. (Si se aumentara el tamaño de una hormiga a ese grado, la hormiga, de hecho, tendría casi un kilómetro de largo.) ¿Qué puede explicar una complejidad y organización de índole tan asombrosa en cada una de las 100.000.000.000.000 de células pequeñas que lo componen a usted?
12 Hubo un tiempo en que usted fue una sola célula fecundada en la matriz de su madre. Aquella célula se dividió y se convirtió en dos células, luego en cuatro, y así por el estilo. Más tarde, algunas de aquellas células se convirtieron en tejido muscular. Otras formaron sus ojos, huesos y corazón. ¿Cómo fue que las células formaron cada una de las partes de su cuerpo en el momento y lugar precisos? ¿Por qué, por ejemplo, se desarrollaron las células de los oídos en el sitio donde éstos van, y no donde va la rodilla o el brazo?
13 Mire con mayor detenimiento todavía. En cada célula hay decenas de miles de genes y el vital ácido desoxirribonucleico (ADN), el cual le dice a la célula la manera en que ésta debe funcionar y reproducirse. Se dice que el ADN de cada célula contiene suficiente información como para llenar una enciclopedia de 1.000 volúmenes. El ADN determinó el color de su pelo, la rapidez de su desarrollo físico, el ancho de su sonrisa y un sinnúmero de otros detalles que tienen que ver con usted. Todo eso estaba ‘escrito’ en el ADN de una sola célula en la matriz de su madre.
14 A la luz de hasta estos pocos puntos acerca de la célula, preguntamos: Puesto que nuestros padres no prepararon conscientemente los increíblemente detallados “planos” genéticos ni la célula, ¿quién lo hizo? ¿Puede darse una explicación razonable de esto sin un Diseñador inteligente?
15 De todos sus órganos, probablemente el más asombroso es uno que usted nunca verá... su cerebro. Éste está compuesto de aproximadamente 10.000.000.000 de neuronas o células nerviosas, más del doble de la cantidad de personas que viven en la faz de la Tierra. Cada una de esas células, a su vez, puede tener miles de conexiones con otras células nerviosas. ¡El número total de conexiones está más allá de lo que pudiéramos imaginarnos!
16 Usted ha almacenado en su cerebro centenares de millones de datos e imágenes, pero el cerebro no es sencillamente un almacén de datos. Con él se puede aprender a hacer un nudo, a hablar una lengua extranjera, a hornear pan o a silbar. Usted puede imaginarse... cómo serán sus vacaciones o qué sabor tendrá una fruta jugosa. Puede analizar y crear. También puede trazar planes, apreciar, amar y relacionar sus ideas con el pasado, el presente y el futuro. Aquel que diseñó el cerebro obviamente tiene una sabiduría mucho mayor que la de cualquier ser humano, porque los científicos reconocen lo siguiente:
“El modo en que está magníficamente organizada, ordenada y fantásticamente compleja máquina efectúa esas funciones es sumamente oscuro. . . . puede ser que los seres humanos jamás resuelvan todos los distintos enigmas individuales que presenta el cerebro.”—Scientific American.
17 Al meditar en la cuestión de si hay un Creador que sea el Ser Supremo, no pase por alto el resto de su cuerpo. Sus ojos... más precisos y adaptables que cualquier cámara. Sus oídos... capaces de detectar una variedad de sonidos y dar a usted un sentido de dirección y equilibrio. Su corazón... una bomba magnífica que tiene capacidades que los mejores ingenieros no han podido copiar. Su lengua, sistema digestivo y manos, para citar solo unas cuantas cosas más. Un ingeniero que fue contratado para diseñar y construir una computadora grande razonó de este modo:
“Si mi computadora exigió un diseñador, ¿cuánto más no debe haberlo exigido esa compleja máquina fisio-química-biológica que es mi cuerpo humano... el cual a su vez no es más que una parte extremadamente diminuta del cosmos prácticamente infinito?”
LA “PRIMERA CAUSA” DEL UNIVERSO
18 Hace unos 3.000 años un hombre del Oriente Medio llamado Eliú dijo: “Mira atentamente al cielo y fíjate.”
19 ¿Ha hecho usted eso alguna vez en una noche oscura y sin nubes? Toda persona debería hacerlo. A simple vista solo se pueden detectar unas 5.000 estrellas. Sin embargo, nuestra galaxia, la Vía Láctea, contiene más de 100.000.000.000 de estrellas. ¿Y cuántas galaxias hay? ¡Según dicen los astrónomos, hay miles de millones... no de estrellas, sino de galaxias, cada una con sus miles de millones de estrellas! ¡Qué pequeños son los seres humanos con relación a todo esto! ¿De dónde salió todo ello?
20 Los científicos han descubierto que las galaxias parecen estar alejándose de un punto central. La teoría de muchos astrónomos es que hace miles de millones de años un tremendo estallido, una “gran explosión,” comenzó a propagar la energía y la materia para dar forma al universo según lo conocemos. La teoría de ellos no explica qué hizo que aquello sucediera. Pero esto sí encierra una insinuación interesante, a saber, que hubo un punto de partida o principio, un momento en el cual nació el universo.
“Hoy día se puede sentir al mundo científico temblar ante la evidencia creciente de que el universo tuvo su origen en una ‘gran explosión.’ Esto hace surgir la pregunta de qué vino antes, y la fe más fundamental de los científicos se sacude cuando queda puesta cara a cara con la incapacidad de ellos en cuanto a responder a preguntas de máxima y fundamental importancia.”—The Wall Street Journal.
21 Sí, para las personas que no creen en Dios, hay preguntas que les causan perplejidad: ¿Qué o quién puso la materia en el universo? ¿Fue creado el universo de la nada? Puesto que se considera que la materia es una forma de energía, ¿cuál es la fuente de la energía?
22 El Dr. Robert Jastrow, director del Instituto Goddard para Investigación Espacial de la NASA, declaró: “Ante tal evidencia, la idea de que hay un Dios que ha creado el universo es, desde el punto de vista científico, tan verosímil como lo son muchas otras ideas.”
23 Personas bien informadas de toda generación han llegado a la conclusión de que tiene que haber una Primera Causa inteligente, un creador que es el Ser Supremo. La Biblia expresa el pensamiento y sentimiento de ellas cuando dice: “Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando.”
24 Sea que usted haya llegado o no a la conclusión de que Dios existe, lo que hemos considerado en cuanto a la vida, en cuanto a nosotros mismos, y en cuanto al universo debería ayudar a explicar por qué muchas personas pensadoras están convencidas de que Dios existe. Eso nos lleva a un asunto relacionado con ése: Si el Creador de veras existe, ¿no sería lógico que él se comunicara con sus criaturas y respondiera a las preguntas nuestras: ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué abunda la iniquidad? ¿Qué encierra el futuro? ¿Cómo podemos hallar la felicidad?

domingo, 25 de enero de 2009

LA RELACION ENTRE PADRES E HIJOS

En rebelión abierta contra su padre, la joven Veda salía con un muchacho que usaba drogas y bebía en exceso. En señal de desafío, también salía a bailar hasta la madrugada. “Creía que mi padre era demasiado estricto —dijo Veda—. Yo tenía 18 años y creía que lo sabía todo. Me parecía que mi padre era cruel y no quería que me divirtiera; por eso yo salía y hacía lo que se me antojaba.”

Lo más probable sería que la mayoría de los jóvenes no concordaran con las acciones de Veda. Sin embargo, muchos arderían de resentimiento si sus padres les ordenaran que limpiaran su habitación, hicieran sus tareas escolares o llegaran a la casa a cierta hora; peor aún, ¡algunos se rebelarían abiertamente contra sus padres! Sin embargo, el modo como los jóvenes vean a sus padres puede al cabo decidir, no solo si habrá riña o tranquilidad en el hogar, sino también la mismísima vida de los jóvenes. Esto se debe a que el mandamiento de ‘honrar a tus padres’ viene de Dios, y él da el siguiente incentivo para obedecer ese mandamiento: “Para que te vaya bien y dures largo tiempo sobre la tierra”. (Efesios 6:2, 3.) Es mucho lo que está en juego. Por lo tanto, echémosle otro vistazo a lo que significa honrar a tu padre y a tu madre.

Lo que significa ‘honrarlos’

‘Honrar’ implica reconocer a una autoridad debidamente constituida. Por ejemplo, a los cristianos se les ordena: “Den honra al rey”. (1 Pedro 2:17.) Aunque uno no esté de acuerdo con cierto gobernante, el puesto que él ocupa debe respetarse. Así, también, Dios ha dado a los padres un grado de autoridad en la familia. Esto quiere decir que debes reconocer el derecho que Dios les ha concedido de establecer reglas para ti. Es cierto que otros padres quizás sean más flexibles que los tuyos. Sin embargo, tus padres tienen la responsabilidad de decidir lo que a ti te conviene... y familias diferentes pueden tener normas diferentes.

También es verdad que de vez en cuando hasta los mejores padres quizás actúen de manera arbitraria, o hasta injusta. Pero en Proverbios 7:1, 2 un padre sabio dijo: “Hijo mío [o hija mía], [...] guarda mis mandamientos y continúa viviendo”. De igual manera, las reglas o “mandamientos” de tus padres por lo general son para tu propio bien, y muestran que te aman y de veras se interesan en ti.

Por ejemplo, considera el caso de John: su madre solía repetirle que para cruzar la autopista de seis carriles que pasaba cerca de su hogar siempre usara el puente provisto para ello. Un día, dos condiscípulas desafiaron a John a tomar la vía más corta y cruzar la autopista misma. John decidió cruzar por el puente y no hizo caso cuando ellas le gritaron que era “un gallina”. Mientras cruzaba, John oyó el chirriar de unos neumáticos. Al mirar abajo vio una horrible escena: ¡un auto atropelló a las dos muchachas y el golpe las lanzó por el aire! Es cierto que rara vez es cuestión de vida o muerte obedecer a tus padres. Sin embargo, por lo general el que obedezcas es para tu propio bien.

‘Honrar a tus padres’ también significa aceptar la corrección que ellos dan, sin poner mala cara y sin berrinches. Solo un tonto “trata con falta de respeto la disciplina de su padre”, dice Proverbios 15:5.

Finalmente, el honrar implica más que solo mostrar respeto formal u obedecer de mala gana. El verbo griego original que se traduce “honra” en la Biblia significa, básicamente, atribuir gran valor a alguien. Por eso, debes ver a tus padres como personas de gran valor a quienes estimes y quieras mucho. Esto quiere decir que les tengas afecto y los aprecies. Sin embargo, algunos jóvenes no les tienen afecto alguno a sus padres.

¿Merecen honra los padres que son un problema?

Una joven llamada Gina escribió: “Mi padre bebía mucho, y las frecuentes discusiones a gritos de mis padres no me dejaban dormir. Me echaba sobre la cama a llorar. No podía decirles lo que pensaba de aquello, porque mamá probablemente me hubiera pegado. La Biblia dice ‘honra a tu padre’, pero yo no puedo”.

Los padres que tengan mal genio, o sean inmorales, o se emborrachen o estén en constante riña entre sí... ¿merecen realmente honra? Sí; pues la Biblia condena el hacer escarnio de cualquier padre o madre. (Proverbios 30:17.) Además, Proverbios 23:22 nos recuerda que tus padres ‘causaron tu nacimiento’. Con eso bastaría para que se les debiera honra. Gregory, quien era muy irrespetuoso, ahora dice: “Doy gracias a Jehová Dios de que [mi madre] no me abortara ni me arrojara en la basura cuando nací. Tuvo que criar sola a seis hijos. Aquello tiene que haber sido duro para ella”.

Además, aunque no son perfectos, tus padres se han sacrificado mucho por ti. “Una vez, lo único que teníamos para comer era una lata de maíz en conserva y un poco de sémola —sigue diciendo Gregory—. Mamá nos preparó aquello, pero ella no comió. Me fui a la cama satisfecho, pero me pregunté por qué mamá no había comido. Ahora que tengo mi propia familia me doy cuenta de que se sacrificaba por nosotros.” (Un estudio revela que el costo de criar a un solo hijo hasta la edad de 18 años asciende a $66.400 [dólares, E.U.A.].)

Además, date cuenta de que el solo hecho de que alguno de tus padres no esté dando el mejor ejemplo no quiere decir que todo lo que esa persona te diga sea incorrecto. En los días de Jesús los líderes religiosos eran gente corrupta. Sin embargo, Jesús dijo a la gente: “Todas las cosas que les digan, háganlas y obsérvenlas, pero no hagan conforme a los hechos de ellos”. (Mateo 23:1-3, 25, 26.) ¿No se podría aplicar este principio a algunos padres?

Enfrentándote al resentimiento

¿Qué puedes hacer si crees que uno de tus padres está abusando seriamente de su autoridad? Manténte en calma. No resuelves nada con rebelarte ni mostrar odio o rencor. (Eclesiastés 8:3, 4; compara con Eclesiastés 10:4.) Una joven de 17 años se resintió con sus padres porque estos estaban ocupados con sus propias disputas y parecían indiferentes a ella. Entonces ella dirigió aquel resentimiento contra los principios bíblicos que sus padres habían tratado de enseñarle. Por puro despecho, cometió inmoralidad sexual y empezó a usar drogas. “Me parecía que aquello era lo que mis padres se merecían”, dijo amargada. Pero el rencor solo la llevó a perjudicarse a sí misma.

La Biblia advierte: “Cuida que la furia no te atraiga a [actuar] con rencor. [...] Manténte alerta para que no te dirijas a lo que es perjudicial”. (Job 36:18-21.) Tienes que comprender que tus padres son responsables a Jehová por su conducta y tendrán que rendirle cuentas por cualesquiera injusticias graves que cometan. (Colosenses 3:25.)

Proverbios 19:11 dice: “La perspicacia del hombre ciertamente retarda su cólera, y es hermosura de su parte pasar por alto la transgresión”. A veces es mejor tratar de perdonar y olvidar el dolor que te haya causado uno de tus padres. En vez de seguir pensando en sus faltas, concéntrate en sus buenas cualidades. Por ejemplo, la madre de Dody era una mujer insensible y su padrastro era un alcohólico. Nota cómo la perspicacia de Dody con relación a las debilidades de sus padres impidió que se amargara. Ella dice: “Puede que mamá nunca nos mostrara amor porque en su infancia sufrió muchos maltratos y nunca aprendió a amar. Mi padrastro se interesaba en lo que hacíamos cuando estaba sobrio, aunque eran pocas las veces que estaba en esa condición. Con todo, mi hermana y yo siempre tuvimos un techo bajo el cual vivir y suficiente alimento que comer”.

Felizmente, los padres descarriados o negligentes son una minoría. Lo más probable es que tus padres se interesen en ti y traten de darte buen ejemplo. Aun así, puede que de vez en cuando te resientas con ellos. “A veces, cuando consideraba un problema con mamá y ella no me comprendía —admitió un joven llamado Roger—, me enojaba, y para desquitarme, le decía algo que la hería. Así me vengaba de ella. Pero cuando me alejaba me sentía muy mal, y sabía que ella tampoco se sentía bien.”

Las palabras irreflexivas pueden ser como “estocadas” y ‘causar dolor’, pero no resuelven tus problemas. “La lengua de los sabios es una curación”. (Proverbios 12:18; 15:1.) “Aunque se me hacía difícil, volvía a donde mamá y me disculpaba —explicó Roger—. Entonces podía considerar el problema con más calma, y lográbamos resolverlo.”

‘Papá tenía razón’

Es interesante que algunos jóvenes se agotan a sí mismos y agotan a sus padres al resistir las instrucciones de estos, solo para descubrir, después, que sus padres tenían razón. Por ejemplo, considera el caso de Veda (mencionada al principio de este capítulo). Cierto día se fue a pasear en automóvil con su novio. Él había fumado marihuana y había bebido cerveza. Perdió el control del vehículo y el auto dio contra un poste de la luz a una velocidad de casi 100 kilómetros (60 millas) por hora. Veda sobrevivió... pero con una herida profunda en la frente. Su novio huyó del lugar del accidente y ni siquiera se presentó en el hospital para ayudarla.

“Cuando mis padres llegaron al hospital —reconoció Veda—, les dije que papá había tenido razón en todo lo que me había dicho, y que debí haberle hecho caso mucho tiempo antes. [...] Yo había cometido un grave error que casi me había costado la vida.” Después de aquello hubo grandes cambios en la actitud de Veda hacia sus padres.
Quizás sería apropiado que tú también hicieras algunos cambios. El ‘honrar a tus padres’ pudiera parecer una idea anticuada. Pero no solo es sabio de tu parte hacer eso, sino que es lo correcto a la vista de Dios.