“La sociedad nos amaba, un poco abstractamente es cierto, pero eso porque nosotros éramos muchos, indiferentes y grises, nuestros padres anónimos y dispersos, y en fin, porque nadie sino ella pagaba por nosotros. Pero el amor existió, y de ahí que las Damas en persona vinieran a celebrar con nosotros el día del Cuerpo de Cristo…”[1] El relato de este cuento tiene todas las notas de la mirada infantil, de una vida en un colegio pupilo, de una realidad no muy normal. Con mandatos de responsabilidad que pocas veces son para niños de esta edad en el ámbito de una familia, pero que en esta época y en este lugar era lo debido. Se llevaba la mejor parte el que era más listo o al que le caía la suerte. “Dashwood estaba gordo. Su último oficio terrestre había consistido en servir durante un mes la mesa de los maestros, que era una mesa poblada y diferente donde pudo - a costa de perder el fútbol después del almuerzo y el recreo después de la cena – devorar monumentales guisos, conocer exóticas salsas y hasta embriagarse a medias con largos y furtivos tragos de vino…”[2]
El cuento relata el camino que hacen los chicos llevando un cajón con los desperdicios de la gran fiesta, la que se hacia una vez al año y de la que ellos disfrutaban por la comida que se servía, en sus cabecitas los pensamientos de dolor, angustia, resentimiento y soledad los inundaban, con ganas de salir de todo aquellos, de aquello que no era vida. “… el pequeño Dashwood no miró siquiera al Gato sino que empezó a alejarse de él y del basural y del colegio. Sin prisa entre los tardíos visitantes de la niebla que un viento repentino disipaba a su alrededor, dejando atrás las apacibles vacas, hacia una franja del cielo que se iba volviendo azul en la distancia….no había ningún camino a la vista pero sabía que se estaba alejando para siempre” [3]
Un cuento que entre lo poético o novelero tiene arraigada la realidad.
[1] WALSH, Rodolfo, “Los oficios terrestres” en Un kilo de oro, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1987. Pág., 54
[2] Op.citp. Pág. 60
[3] Op.citp. Pág. 67
viernes, 13 de junio de 2008
jueves, 12 de junio de 2008
REFLEXION SOBRE EL GENERO NARRACION
La narración es un relato de experiencias donde se incluye el conocimiento del autor sobre un tema específico. Donde la libertad se da en cada párrafo, pues los sucesos irreales o maravillosos pueden aparecer en cualquier momento. Las narraciones no tienen una estructura definida, poseen descripciones, relatos, melodías. En ocasiones el narrador forma parte de la historia y en otras esta fuera de ellas. “Los actores, las acciones, los objetivos, los instrumentos, el medio en el cual se mueven, son componentes básicos de la estructura narrativa”[1]
Las narraciones pueden ser orales o escritas, las primeras generalmente son relatos que fueron transmitidos tradicionalmente, dados a través del tiempo, de boca en boca. La mayoría de los cuentos eran de hadas, brujas y hechiceros, la literatura infantil estaba plagada de hechos crueles y violentos. Con el tiempo esto fue modificándose y se crearon nuevas versiones de historias clásicas. “Umberto Eco postula la existencia de un pacto ficcional, que autor y lector de ficción suscriben, en virtud del cual el lector acepta que lo que se cuenta en el texto son hechos imaginarios, pero no son mentiras”[2] La narración es parte de las personas, a edad temprana los relatos surgen espontáneamente, son los niños los que empiezan recreando historias inventadas, fantásticas, desde su imaginación y más adelante llegando a la adolescencia son éstos los que escriben largos relatos de aventuras, romances y primeras historias de vida. Narran en forma oral o escrita la vida como cuento.
“Este proceso de construcción de la realidad es tan rápido y automático que muchas veces no nos percatamos de él y lo redescribimos con shock de reconocimiento o nos negamos a descubrirlo exclamando <>”[3]
“Narrar una historia ya no equivale a imitar a ser como aquellas es, sino a ver el mundo tal como se encarna en la historia”[4]
“El cuento moderno es de arte absolutamente personal. Es un género literario lo mismo que otro cualquiera. Cada cuento pertenece exclusivamente a su autor como pertenece la novela, el drama o el soneto que haya escrito”[5] Las historias de las narraciones cambian según las épocas, existen aquellas con tramas tradicionales, históricas, las fábulas, los mitos, cuentos reales o maravillosos. Están impregnados de sensaciones, de sentidos, metáforas y elementos que los vuelven atractivos. Dentro de estos se narra una historia central y otra que se advierte y parece escondida, como dejándose descubrir de a poco. “La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobre entendido y la alusión” [6] Las narraciones quedan, sobreviven a la tiempo, de adaptan, se transforman pero siguen vivas en chicos y grandes, se recuerdan, se cuentan, mientras haya vida los cuentos serán los que nos hagan viajar, cantar, soñar, reír o llorar, solo ellos tiene tanto poder como el de una canción que es una historia con música. “…. Provocar sorpresa y reflexión. Se asemeja a las semillas de grano que, encerradas en las milenarias cámaras impermeables al aire de las pirámides, conservaron su capacidad germinativa hasta nuestros días”[7] La narración es algo que seguirá persistiendo en cada uno durante toda la vida dejando huellas que solo percibe el que ha pasado por la experiencia de la lectura o la escucha de esta.
[1] ALVARADO, Maite y YEANNOTEGUY Alicia; en “ La escritura y sus formas discusivas” Cap 3 La narración; Eudeba; Buenos Aires, 1999, Pág.38
[2] Op.citp. Pág. 50
[3] BRUNER, Jerome, en “La fabrica de historias”, Los usos del relato, Fondo de cultura económica, México, Pág., 22
[4] Op.citp. Pág. 45
[5] REST, Jaime en “ El cuento tradicional y moderno” Editores de America latina, Buenos Aires, 1998, Pág. II
[6] PIGLIA, Ricardo, en “Formas breves”, Tesis sobre el cuento, Grupo editorial SRL, Buenos Aires, 1999, paga 96
[7] BENJAMIN, Walter, en “ El narrador” Editorial Taurus, Madrid, 1991, Pág. VII
Las narraciones pueden ser orales o escritas, las primeras generalmente son relatos que fueron transmitidos tradicionalmente, dados a través del tiempo, de boca en boca. La mayoría de los cuentos eran de hadas, brujas y hechiceros, la literatura infantil estaba plagada de hechos crueles y violentos. Con el tiempo esto fue modificándose y se crearon nuevas versiones de historias clásicas. “Umberto Eco postula la existencia de un pacto ficcional, que autor y lector de ficción suscriben, en virtud del cual el lector acepta que lo que se cuenta en el texto son hechos imaginarios, pero no son mentiras”[2] La narración es parte de las personas, a edad temprana los relatos surgen espontáneamente, son los niños los que empiezan recreando historias inventadas, fantásticas, desde su imaginación y más adelante llegando a la adolescencia son éstos los que escriben largos relatos de aventuras, romances y primeras historias de vida. Narran en forma oral o escrita la vida como cuento.
“Este proceso de construcción de la realidad es tan rápido y automático que muchas veces no nos percatamos de él y lo redescribimos con shock de reconocimiento o nos negamos a descubrirlo exclamando <>”[3]
“Narrar una historia ya no equivale a imitar a ser como aquellas es, sino a ver el mundo tal como se encarna en la historia”[4]
“El cuento moderno es de arte absolutamente personal. Es un género literario lo mismo que otro cualquiera. Cada cuento pertenece exclusivamente a su autor como pertenece la novela, el drama o el soneto que haya escrito”[5] Las historias de las narraciones cambian según las épocas, existen aquellas con tramas tradicionales, históricas, las fábulas, los mitos, cuentos reales o maravillosos. Están impregnados de sensaciones, de sentidos, metáforas y elementos que los vuelven atractivos. Dentro de estos se narra una historia central y otra que se advierte y parece escondida, como dejándose descubrir de a poco. “La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobre entendido y la alusión” [6] Las narraciones quedan, sobreviven a la tiempo, de adaptan, se transforman pero siguen vivas en chicos y grandes, se recuerdan, se cuentan, mientras haya vida los cuentos serán los que nos hagan viajar, cantar, soñar, reír o llorar, solo ellos tiene tanto poder como el de una canción que es una historia con música. “…. Provocar sorpresa y reflexión. Se asemeja a las semillas de grano que, encerradas en las milenarias cámaras impermeables al aire de las pirámides, conservaron su capacidad germinativa hasta nuestros días”[7] La narración es algo que seguirá persistiendo en cada uno durante toda la vida dejando huellas que solo percibe el que ha pasado por la experiencia de la lectura o la escucha de esta.
[1] ALVARADO, Maite y YEANNOTEGUY Alicia; en “ La escritura y sus formas discusivas” Cap 3 La narración; Eudeba; Buenos Aires, 1999, Pág.38
[2] Op.citp. Pág. 50
[3] BRUNER, Jerome, en “La fabrica de historias”, Los usos del relato, Fondo de cultura económica, México, Pág., 22
[4] Op.citp. Pág. 45
[5] REST, Jaime en “ El cuento tradicional y moderno” Editores de America latina, Buenos Aires, 1998, Pág. II
[6] PIGLIA, Ricardo, en “Formas breves”, Tesis sobre el cuento, Grupo editorial SRL, Buenos Aires, 1999, paga 96
[7] BENJAMIN, Walter, en “ El narrador” Editorial Taurus, Madrid, 1991, Pág. VII
sábado, 7 de junio de 2008
LOS CUENTOS DE CARVER

Estos cuentos me resultaron un poco raros, para el tipo de lecturas al que venía acostumbrada, son relatos un tanto particulares en cuanto a su dinámica literaria, tienen fragmentos como descolgados, como si fuesen hechos de una determinada manera para un tipo de lector especial. Por momentos me perdía en la lectura, no me resultaron atractivas y en ocasiones me aburrieron. Se que a todos no puede gustarnos todo, pero en este caso no fueron de mi agrado a diferencia de lo que me pasó con los cuentos de Salinger.
¿Por qué no bailas?
Una venta de jardín es lo que se deja entrever con las descripciones o el recorrido que se hace al comienzo “…los muebles del dormitorio, situados en la parte delantera del jardín… todo mostraba un aspecto muy semejante al que había tenido el dormitorio”[1] Una parejita pasaba por allí, entraron y comenzaron a utilizar aquellos objetos, en un momento el dueño se acercó a ellos y les ofreció whisky, tomaron y al final terminaron bailando…
“La chica alargó el vaso y el hombre le sirvió whisky.
-gracias-dijo la chica-Muy amable.
Se te sube a la cabeza advirtió el chico-Se me está subiendo a la cabeza
….El hombre acabó su whisky y se sirvió otro. Luego encontró la caja de los discos”[2]
El final deja como una encrucijada, con esto de que la gente mira, como si en la casa hubiesen pasado cosas y el vecindario esperara que pasara algo más.
Termina con la chica hablando “Se lo contó a todo el mundo. Tenía muchos más
detalles que contar, e intentaba que se hablara de ello largo y tendido. Al cabo de un rato dejó de intentarlo” [3]
¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?
Una noche donde dos parejas amigas hablan de lo que es para ellos el amor, por un lado están Terry y Mel y por el otro Laura y Nick (el narrador). Terry cuenta del novio que tuvo antes de Mel, “Me arrastró por toda la sala tirando de mis tobillos. Y me decía una y otra vez: Te quiero, te quiero zorra”,[4] que por amor casi la mata y a partir de allí se genera el debate del significado del amor. La conversación se dió en la cocina donde todos estaba bebiendo ginebra. Entre copa y copa la charla por momentos se ponía tensa. Mel insistió- “No interesa ese tipo de amor- declaró-. Si para ti eso es amor, allá tú”[5]. Nick cuenta lo que siente por su mujer, demostrándolo con gestos y mimos delante de sus amigos. Hicieron bromas y siguieron bebiendo “Mel abrió la botella y nos sirvió ginebra – Vamos, muchachos -intervino- Brindemos, quiero proponer un brindis.”[6]
El propósito del encuentro era tomar algo y después ir a cenar, la noche se extiende y se mezclan las historias, el alcohol, el cansancio. Se van quedando a oscuras y sin hacer ningún movimiento con una pregunta que queda flotando ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? El final “Oía los latidos de mí corazón. El latido de los demás. Oía el ruido humano que hacíamos allí sentados, sin movernos, ninguno lo más mínimo, ni siquiera cuando la cocina quedó a oscuras”[7]
Una cosa más
Una familia, el esposo, la mujer y su hija. Entre ellos una historia del pasado que sale a la luz y genera una fuerte discusión “Me has hecho más que suficiente para que te recuerde- dijo Maxine”[8]. Una noche cuando la mujer llega del trabajo encuentra a su marido borracho y maltratando a la hija de ambos, esto genera una discusión, en la que ella hecha de la casa a su marido. “L.D estoy harta. Y Rae también lo está. Y cualquiera que te conozca. He estado dándole vueltas. Quiero que te vayas de casa. Esta noche. En este instante. Ahora. Márchate de casa ahora mismo.”[9] Durante todo el relato parecieran que las cosas que no se dicen son aquellas que forman el pasado de esa familia y las reacciones violentas de la hija y la madre hacen quedar al hombre como el culpable de todo. Cuando el recoge todas sus pertenencias y se dispone a alejarse, se detiene “– Solo quiero decir una cosa más- empezó. Pero le resultó imposible imaginar cuál podía ser aquella cosa” [10]
En los tres cuentos de Carver el tema a tratar son las relaciones humanas, se mezclan las historias de pareja, familiares y en todas casualmente esta presente el alcohol, la noche y el misterio que las envueleve, tras frases incompletas o dichos no muy claros. Se dan a entender situaciones que no se aclaran en ningún momento, parecería que los finales quedan abiertos, a la interpretación del lector.
[1] CARVER, Raymond, “¿Por qué no bailas?, en De qué hablamos cuando hablamos de amor. Anagrama. Barcelona, 1996, Pág. 9
[2] Op .Cit. Pág. 13
[3] Op. Cit. Pág. 15
[4] CARVER, Raymond, “De qué hablamos cuando hablamos de amor”, Anagrama, Barcelona1996. Pág. 137
[5] Op. Cit. Pág.142
[6] Op. Cit. Pág 143
[7] Op. Cit. Pág 152
[8] CARVER, Raymond, “Una cosa más”, Anagrama, Barcelona, 1996, pág. 155
[9] Op. Cit. Pág. 154
[10] Op. Cit. Pág 157
UN ELEMENTO, EL AGUA

INVIERNO, SOLEDAD, LLOVIZNA POCO. FRÍO HÚMEDO, LLORA EL DOMINGO. VIA CALMA, NOCHE MOJADA.PAREJA CAÍDA, NUBES VIOLENTAS. INVIERNO, CASA SOLA, BOSQUE GRIS. FRIO HÚMEDO, CHARCO INTERIOR. LLANTO LARGO, LLUVIA INTERMINABLE. LLAGA QUEDA, GOTAS CANSADAS, AGUA TURBIA, DESPUES NADA...
jueves, 5 de junio de 2008
EL ESPACIO DEL CUENTO

No recuerdo bien la dirección, pero sí las características; antes de entrar al departamento debías cruzar un pasillo con baldosas amarillas y rojas, muy antiguas, la última puerta, más precisamente la tercera era la mía. Dentro estaba lo que desde hacía tres días era mi nuevo hogar, un antebaño a la entrada, de un lado la cocina y del otro el baño, en medio de ambos y a unos paso estaba la habitación principal, la única. Dentro del dormitorio, un colchón de dos plazas sobre el piso de madera, al costado y junto a una de las paredes una mesa plegable y dos banquetas de caña (regalo de mi mamá). En una esquina una pequeña radio con cassettera, siempre sintonizada en una sola emisora 106.3, corría el año 1992. Y mi vida de chica independiente recién empezaba. Por la ventana de la habitación a veces se filtraban frágiles rayos de sol, que iluminaban de a poco el simulado patio que se encontraba del otro lado. La cocina no tenía mucha importancia, estaba sombría y desabitada, solo había una mesada vieja y deteriorada, un anafe de dos hornallas prendido de una garrafa, ni mesa, ni heladera. No comía en ella, solo calentaba algo para tomar cuando sentía frío y no por que era invierno, el vacío del lugar y la soledad de esos momentos me hacían temblar. Durante un tiempo ese lugar fué solo para dormir, trataba de no estar sola allí, trabajaba de la mañana a la tarde, así que cuando salía iba a lo de mi mamá a tomar algo, me quedaba hasta la hora de la cena, comía y me iba caminado hacia mi casa, el recorrido siempre era el mismo, trataba de hacer que el camino se torne familiar, pero me costaba cada vez más y cuando llegaba el silencio se apoderaba de mi por unos minutos, prendía todas las luces y encendía la radio. De a poco fui llevando cosas que eran mías, recuerdos de mi familia, objetos que alegraban el lugar, esto aumentó las horas de estancia. A los pocos meses en la habitación ya había una cama y una mesa de luz, un espejo en el baño y la mesa plegable se traslado a la cocina, sobre ella un florero vacío. Los fines de semana eran interminables, las visitas eran pocas, la salida de mi hogar no había sido la mejor y muchos de mis amigos no entendían ciertas cosas. Llegó fin de año y por supuesto sola, la música era mí única compañía. Las cero horas del primer día del año 1993 había llegado y yo ahí, con una nueva vida, volviendo a empezar, me cansé de pensar esa noche y por momentos alguna lagrima rodó por mis mejillas como inaugurando el futuro y dejando atrás aquel pasado que tanto mal me había hecho.
miércoles, 4 de junio de 2008
NOTA DE LECTOR, SALINGER

“Un día perfecto para el pez banana”
En este cuento se dan dos historias paralelas, aunque parece obvio que si se trata de una pareja, por lógica hay dos personas y cada una con una vida independiente de la otra. Lo que la diferencia es que a primera vista no se sabe bien de quien hablan madre e hija. La historia número uno es la conversación de Glass , la madre con Muriel , la hija, la cual se torna larga y reiterativa con respecto a ciertos temas, relacionados con el hombre al que hacen referencia. “¿Dónde está? En la playa. ¿Solo? ¿Se porta bién en la playa?....Hablas de él como si fuera un loco furioso”[1] Todo esto es parte del diálogo telefónico entre las dos. El tema gira en torno a como actúa él y el miedo que le genera a la familia que su hija se encuentre tan lejos, temiendo constantemente un suceso no deseado, referido a la conducta de su pareja.
La historia dos ocurre en la playa donde se encuentra Seymour con Sybil, hablan por un rato, van al agua juntos y él le cuenta relatos sobre los peces plátanos, pasan un buen momento, aunque en algunas partes del relato parecería que va a suceder algo imprevisto y desagradable, la sensación constante de inestabilidad por parte del joven “Tomó los tobillos de Sybil con ambas manos y empujó hacia delante”[2]. El proceder y el dialogo a veces incoherente dan estas sensaciones. El final es totalmente inesperado, pero es donde las dos historias se juntan y concluyen trágicamente.
“El hombre que ríe”
La historia uno cuenta las aventuras de un grupo de chicos pertenecientes a una institución educativa, integrantes de una tropa similar a la que acá forman los boys scout al mando de un jefe que los dirige y acompaña en cada hazaña, juegos, paseos o campamento.
La historia dos es la que el jefe le cuenta a sus niños, es sobre “El hombre que ríe “, un cuento que apasiona a estos y esperan con ansias el momento del relato. Entre ambas historias aparece una mujer que cambia por un tiempo la actitud y las conductas de los chicos como las del jefe, es alguien que así como surgió de un día a otro, se fue sin dar explicaciones. “Se levanto de un salto, accionó la manecilla de la puerta y enseguida subió al autobús una chica con un abrigo de castor”[3] Esa fue la primera vez que apareció en la escena y desapareció más tarde. “Abandonó el campo y empezó a corre por el caminito de cemento y siguió corriendo hasta que se perdió de vista”[4] Este cuento da cuenta de que no puede un relato mantenerse solo con dos historia que en medio surgen otras, no se si tan importantes o extraordinarias, pero que dan ciertos matices, que en su ausencia serían tal vez solo simplistas.
“Fotos”
En el cuento de Walsh se cumple otra vez lo que vengo notando desde que comencé a buscar en cada historia los dos supuestos relatos que existen según Piglia y que hasta ahora no pude, no es que no los encuentro, la realidad es que hay más de dos, en fotos se observa como protagonista a Mauricio “ El niño Mauricio Irigorri le tocaba el culo a la maestra…”[5] y todo lo referido a su vida, pero entorno a esta giran la vida de Jacinto, de Estela su hermana, la del pueblo y lo que este comenta sobre los habitantes de este. “En el pueblo hay noticias, ¿no sé si conociste a esa chica que tomó el grado en vez de Estela? Bueno dicen que anda con M”[6].
M e costo un poco la lectura de este cuento, no se no encontraba el hilo de la historia al comienzo, me perdía por momentos, tal vez tiene que ver con el vocabulario utilizado, fue raro.
[1] Salinger, Jerome David, “Un día perfecto para el pez banana”, en Nueve cuentos, EE.UU., 1953. Pág. 6
[2] OP. Cit, Pág.10
[3] Salinger, Jerome David, “El hombre que ríe” en Nueve cuentos, EE.UU., 1953. Pág. 33
4 OP. Cit, Pág.36
5 Walsh, Rodolfo, “ Fotos”, en Los oficios terrestres, ediciones de la flor, Buenos Aires, 1996, Pág.21
6 OP.Cit. Pág.42
En este cuento se dan dos historias paralelas, aunque parece obvio que si se trata de una pareja, por lógica hay dos personas y cada una con una vida independiente de la otra. Lo que la diferencia es que a primera vista no se sabe bien de quien hablan madre e hija. La historia número uno es la conversación de Glass , la madre con Muriel , la hija, la cual se torna larga y reiterativa con respecto a ciertos temas, relacionados con el hombre al que hacen referencia. “¿Dónde está? En la playa. ¿Solo? ¿Se porta bién en la playa?....Hablas de él como si fuera un loco furioso”[1] Todo esto es parte del diálogo telefónico entre las dos. El tema gira en torno a como actúa él y el miedo que le genera a la familia que su hija se encuentre tan lejos, temiendo constantemente un suceso no deseado, referido a la conducta de su pareja.
La historia dos ocurre en la playa donde se encuentra Seymour con Sybil, hablan por un rato, van al agua juntos y él le cuenta relatos sobre los peces plátanos, pasan un buen momento, aunque en algunas partes del relato parecería que va a suceder algo imprevisto y desagradable, la sensación constante de inestabilidad por parte del joven “Tomó los tobillos de Sybil con ambas manos y empujó hacia delante”[2]. El proceder y el dialogo a veces incoherente dan estas sensaciones. El final es totalmente inesperado, pero es donde las dos historias se juntan y concluyen trágicamente.
“El hombre que ríe”
La historia uno cuenta las aventuras de un grupo de chicos pertenecientes a una institución educativa, integrantes de una tropa similar a la que acá forman los boys scout al mando de un jefe que los dirige y acompaña en cada hazaña, juegos, paseos o campamento.
La historia dos es la que el jefe le cuenta a sus niños, es sobre “El hombre que ríe “, un cuento que apasiona a estos y esperan con ansias el momento del relato. Entre ambas historias aparece una mujer que cambia por un tiempo la actitud y las conductas de los chicos como las del jefe, es alguien que así como surgió de un día a otro, se fue sin dar explicaciones. “Se levanto de un salto, accionó la manecilla de la puerta y enseguida subió al autobús una chica con un abrigo de castor”[3] Esa fue la primera vez que apareció en la escena y desapareció más tarde. “Abandonó el campo y empezó a corre por el caminito de cemento y siguió corriendo hasta que se perdió de vista”[4] Este cuento da cuenta de que no puede un relato mantenerse solo con dos historia que en medio surgen otras, no se si tan importantes o extraordinarias, pero que dan ciertos matices, que en su ausencia serían tal vez solo simplistas.
“Fotos”
En el cuento de Walsh se cumple otra vez lo que vengo notando desde que comencé a buscar en cada historia los dos supuestos relatos que existen según Piglia y que hasta ahora no pude, no es que no los encuentro, la realidad es que hay más de dos, en fotos se observa como protagonista a Mauricio “ El niño Mauricio Irigorri le tocaba el culo a la maestra…”[5] y todo lo referido a su vida, pero entorno a esta giran la vida de Jacinto, de Estela su hermana, la del pueblo y lo que este comenta sobre los habitantes de este. “En el pueblo hay noticias, ¿no sé si conociste a esa chica que tomó el grado en vez de Estela? Bueno dicen que anda con M”[6].
M e costo un poco la lectura de este cuento, no se no encontraba el hilo de la historia al comienzo, me perdía por momentos, tal vez tiene que ver con el vocabulario utilizado, fue raro.
[1] Salinger, Jerome David, “Un día perfecto para el pez banana”, en Nueve cuentos, EE.UU., 1953. Pág. 6
[2] OP. Cit, Pág.10
[3] Salinger, Jerome David, “El hombre que ríe” en Nueve cuentos, EE.UU., 1953. Pág. 33
4 OP. Cit, Pág.36
5 Walsh, Rodolfo, “ Fotos”, en Los oficios terrestres, ediciones de la flor, Buenos Aires, 1996, Pág.21
6 OP.Cit. Pág.42
jueves, 29 de mayo de 2008
Dialogando con Piglia

En la tesis de Piglia se plantea la idea de que en cada relato se desenvuelven simultáneamente dos historias. “El cuento se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto” [1], algo curioso que me sucedió al leer el cuento que hice en el taller, es notar a través de la lectura del mismo como la historia se desdoblaba, por un lado era la nena hablando y contando lo que le iba pasando y lo que sentía en los momentos más críticos de la perdida y por el otro se iba construyendo en mi mente la situación de la madre buscándola desesperadamente. Toda historia sea friccionaría o real tiene muchas aristas que se entrecruzan, historias paralelas que se esconden detrás, pero que reaparecen con palabras, referencias o algo que se saca a la luz.
En “Un día perfecto para el pez banana” se marca muy bien en el comienzo la aparición de dos historias, la de la chica y la de aquel hombre del que habla la madre constantemente, sin nombrarlo ni decir lo que pasa con el, se cita y se mete en el relato, que más tarde toma forma haciéndose protagonista de la misma. “…el cuento moderno cuenta dos historias como si fueran una sola… La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión”[2]. Aunque creo que este género es diferente al de crónica, hay algo que los une y es esto de las diversas historia que se tejen en ellos, tuve la oportunidad de escuchar y leer diversas obras de compañeros y en la mayoría encontré mas de dos historias paralelas, algunas explicitas y otras aunque escondidas mostraban por debajo su existencia. La pregunta que quedaría por responder sería, ¿habrá solo dos historias? O simplemente las otras se toman como secundarias.
[1] PIGLIA, Ricardo, “Tesis sobre el cuento” y “Nuevas tesis sobre el cuento”, en formas breves. Temas, Buenos Aires, 1990
[2] OP. Cit. Pág. 2
En “Un día perfecto para el pez banana” se marca muy bien en el comienzo la aparición de dos historias, la de la chica y la de aquel hombre del que habla la madre constantemente, sin nombrarlo ni decir lo que pasa con el, se cita y se mete en el relato, que más tarde toma forma haciéndose protagonista de la misma. “…el cuento moderno cuenta dos historias como si fueran una sola… La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión”[2]. Aunque creo que este género es diferente al de crónica, hay algo que los une y es esto de las diversas historia que se tejen en ellos, tuve la oportunidad de escuchar y leer diversas obras de compañeros y en la mayoría encontré mas de dos historias paralelas, algunas explicitas y otras aunque escondidas mostraban por debajo su existencia. La pregunta que quedaría por responder sería, ¿habrá solo dos historias? O simplemente las otras se toman como secundarias.
[1] PIGLIA, Ricardo, “Tesis sobre el cuento” y “Nuevas tesis sobre el cuento”, en formas breves. Temas, Buenos Aires, 1990
[2] OP. Cit. Pág. 2
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